06/06/2011
Entrevista al Dr. Ángel Páez, presidente de InveCom
En Latinoamérica existe una gran necesidad de reimpulsar la investigación comunicacional desde una perspectiva crítica
Sumario: A tres años del nacimiento de InveCom, su nuevo presidente, Ángel Páez, habla sobre el crecimiento y evolución de esta asociación que es referencia en Venezuela y América Latina, en lo que a producción científica respecta. Ofreció un análisis de los logros y los nuevos proyectos para el futuro. En un país en el cual se reestructura el financiamiento para la investigación, surgen nuevas propuestas para apoyar esta actividad.
Alfredo Montilla
La asociación de Investigadores Venezolanos de la Comunicación (InveCom) conmemoró cuatro años de creada, el pasado 27 de mayo de 2011. Con la celebración de su tercer congreso, en la ciudad de Mérida, Venezuela, investigadores provenientes de universidades de todo el país suramericano presentaron sus estudios, pero además escogieron a través de una asamblea la nueva junta directiva que regirá la asociación por los próximos dos años.

El profesor Ángel Páez fue designado, por los votos, como el nuevo presidente de InveCom. Desde el nacimiento de la organización, su trabajo sostenido como vicepresidente le ha permitido atestiguar el crecimiento de la asociación, que es referencia nacional e internacional en cuanto a la producción científica relacionada con la comunicación.
En primer lugar, InveCom tiene como política darle cabida a la nueva generación de investigadores. ¿Qué resultados le ha traído esto a la organización?
AP: El 80 por ciento de nuestra asociación está compuesta por investigadores nóveles, que en InveCom los llamamos candidatos. Para nosotros eso es muy importante, porque una de las principales funciones de nuestra asociación es la formación: atraer a esos nuevos investigadores y permitirles intercambiar los resultados de sus estudios con otros investigadores más consolidados. Ese es uno de los valores de InveCom.
En los encuentros nacionales e internacionales nos han preguntado por qué los investigadores jóvenes están junto a los expertos. Lo hacemos porque no creemos en la exclusión. No distinguimos lo que en otros eventos se denomina investigación juvenil. El investigador consolidado necesita de la energía, ímpetu e innovación del investigador novel, así como el novel necesita de la experiencia, de la claridad metodológica y teórica del experto. Esa relación sin distingo de niveles, experiencia, rangos académicos e instituciones se da en InveCom. Esa igualdad e inclusión, son valores que nos ha costado mantener, ya que algunos investigadores no piensan igual y no creen en ese tipo de intercambio entre investigadores noveles e investigadores consolidados.
¿Tiene algún ejemplo de investigadores jóvenes que en InveCom se hayan destacado por su formación sostenida y su producción científica?
El caso más emblemático, el cual además ha sido un tema muy tratado en los congresos, es el del profesor Johandry Hernández, quien se afilió en 2007 siendo estudiante de pregrado. En esa convocatoria nos preguntamos qué tanto derecho tenía de ingresar a la asociación un investigador novel, adscrito a un equipo de investigación y con bases probadas en esta actividad ¿importa que esté en el pregrado? Pues abrimos esa posibilidad y en la actualidad Hernández posee estudios de cuarto nivel, imparte clases en la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo, Venezuela, y además ha adelantado una producción editorial con libros publicados, lo cual le ha hecho acreedor de asociado dentro de InveCom -existen tres categorías de membresía dentro de la asociación: candidato, asociado y emérito-. Tal ha sido su crecimiento, que en el pasado congreso de Mérida fue postulado como director de la zona occidental del país, siendo escogido por los votos de la mayoría de los miembros.
Muchos investigadores reconocidos no han mirado a esa generación de relevo y no debe ser así. Recientemente, Gilberto Vizcaíno, presidente del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico (CONDES) de LUZ, denunciaba - con cifras en la mano - que la universidad venezolana no cuenta con una generación de relevo. InveCom debe responder a esa necesidad y debe tratar de estimular a esa nueva generación, integrada por muchas personas que incluso quieren irse del país. InveCom puede ser una zona de confort que les provea de espacio, orientación y pistas para seguir investigando, porque a la final sabemos que es más una actividad de altruismo y filantropía que otra cosa. El investigador no es rico en ninguna parte del mundo.
La relación entre InveCom y ALAIC -Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación- ha sido determinante en el nacimiento, consolidación y reconocimiento de la asociación venezolana, ¿cómo sigue ese intercambio?
AP: Es importante destacar la presencia de ALAIC en el lanzamiento de InveCom, porque para esta organización Venezuela ha jugado un papel histórico en la investigación, al punto que no debemos olvidar que ALAIC nació en Caracas. Para el 2006, por más de 10 años, Venezuela no contaba con una asociación de investigadores de la comunicación activa, y ya conocemos la importancia de la organicidad en la actividad investigativa, ya que de manera organizada es más viable tener acceso al financiamiento, visibilizar la producción científica, acceder a los investigadores expertos por parte de los estudiantes y aspirantes.
Legalmente no se podía reactivar la asociación existente para la época, porque debían hacerlo sus propios miembros, por lo cual en mayo de 2007 nace InveCom, cuando convocamos a un congreso a través de todas las escuelas y posgrados de comunicación social del país e hicimos un llamado a contarnos: ¿quiénes eran los investigadores en Venezuela? ¿Qué investigaba cada quién? ¿Dónde estaban ubicados?, pues ese evento se efectuó y fue el momento en que fue creada la Asociación de Investigadores Venezolanos de la Comunicación.
¿Fue fundamental el apoyo del ALAIC en el nacimiento de InveCom?
AP: El papel de ALAIC y la visita de su presidente Erick Torrico en el 2006 fue muy importante, porque nos motivó e hizo ver la necesidad de que Venezuela tuviese, así como los otros países de América Latina, una asociación de investigadores de la comunicación que agrupara todos los esfuerzos que se realizan en esa área tan importante, y no de manera aislada. En Caracas, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) tenía su proyección, al igual que el Centro de Investigación de la Comunicación y la Información (CICI) de la Universidad del Zulia, pero esa actividad estaba algo dispersa, de manera que InveCom hizo un llamado a la necesidad de agrupar a los investigadores del país, con la invitación a enfocarnos en los problemas nacionales, y para ello se requería conocer quiénes somos los investigadores y qué estamos haciendo.
En la actualidad, dos miembros de InveCom formamos parte de la junta directiva de ALAIC. En mi caso, como miembro del consejo consultivo, y el de María Isabel Neüman como miembro del consejo fiscal de la asociación latinoamericana.
Entonces, podemos decir que existe una gran retroalimentación entre ambas organizaciones en un momento clave, porque en los países de América Latina existe una gran necesidad de ser parte más activa en la investigación de la comunicación. En el plano académico, a través de estos intercambios y proyección se ha promovido el pensamiento crítico en Latinoamérica.
En el conocido contexto político venezolano, ¿cómo ha hecho InveCom para convocar sostenidamente a investigadores de distintas universidades nacionales, con posturas ideológicas algunas veces contrastadas?
AP: Pienso que InveCom debe celebrar que cuenta con investigadores que, aún teniendo posturas políticas contrastantes, tienen claro que la producción académica e intelectual debe ocurrir al margen de esas inclinaciones. No puede ser que como consecuencia de esas diferencias, un investigador no se pueda sentar a debatir con otro, porque si en el terreno de la ciudadanía hay problemas para lograr eso, en la academia eso sería imperdonable.
Ahora, ¿cómo logramos que en 2007 asistieran investigadores de todas las corrientes? Bien sabemos que todas las personas asistimos a un evento si alguien de nuestra postura o institución nos convoca. El comité organizador inicial del congreso estaba conformado por personas de diferentes instituciones y preferencias políticas. Afortunadamente, no eran radicales, característica que no vemos en los investigadores jóvenes de hoy, quienes a pesar de contar con un capital ideológico divergente, están abiertos a debatir. Así debe ser nuestra academia.
¿Qué logros quiere mantener durante estos dos años en la presidencia?
AP: Un gran objetivo es seguir manteniendo la pluralidad de InveCom. Cuando la asociación se creó en 2007, fue difícil hacer que muchos investigadores de gran trayectoria depositaran su prestigio académico en esta nueva organización, y así contar con aliados. El apoyo de los centros de investigación de la comunicación de la UCAB y LUZ, así como el apoyo del ALAIC, fueron las piezas fundamentales para que InveCom naciera. Sin embargo, muchos investigadores en el país no nos daban el reconocimiento como asociación nacional.
El mayor logro en 2011 es ese reconocimiento como espacio plural que debemos mantener y fortalecer, donde podamos debatir, compartir y escucharnos, recrear una democracia que queremos construir dentro y fuera de la asociación. Los investigadores de la comunicación debemos ser un ejemplo y comportarnos como un modelo. La ciencia tiene que ver con la realización del hombre, desde el punto de vista mental y espiritual, y quien lo hace de esa manera, a mi modo de ver, es el investigador verdadero.
Durante éste periodo mi prioridad será el crecimiento de la asociación a través del apoyo a los nuevos proyectos e ideas de la nueva generación que hoy se ve representada en la joven membresía .
¿En qué se diferencia InveCom de otras organizaciones en cuanto al método de captación de miembros?
AP: Algunos piensan que InveCom es un gremio de periodistas y no es así. El objetivo es propiciar espacios para la investigación. Nos comportamos como una organización científica que la podríamos comparar con un gran instituto que agrupa a muchos investigadores. Estamos orientados a la formación de estos profesionales, que se reconozcan, acercando a los nacionales con los internacionales para que discutan sus trabajos y busquen respuestas a las problemáticas de la sociedad latinoamericana.
Cualquier persona que esté haciendo investigación de la comunicación y publique en revistas, puede acercarse, y no necesariamente deben ser comunicador social. Una muestra es que en nuestras actividades hemos tenido sociólogos, educadores, diseñadores gráficos e ingenieros, por nombrar a algunos.
Otro objetivo es dar cabida a proyectos sociales. El papel de la investigación en el país es buscar respuestas a las grandes preguntas. Esos son nuestros criterios, porque está demostrado que a mayor conocimiento, mayor desarrollo. Si Venezuela desea crecer, debe invertir en investigación, y la comunicación hoy juega un papel estelar, porque da cuenta de los cambios estructurales de la sociedad, donde un aspecto fundamental para el desarrollo de la democracia, es precisamente la comunicación.
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